A medio camino…

Todo va bien, un embarazo normal, lo que uno siempre espera en esta etapa de la vida, sin embargo todo lo sucedido lo hace a uno ir con cautela, nunca se sabe.

Mi esposa regresa al trabajo y la pancita sigue creciendo, es muy emocionante ver cómo aquel pequeño embrión que vimos en los primeros ultrasonidos, que no fueron nada agradables por lo acontecido, se va convirtiendo en una personita y va ganando peso día con día.

En uno de los famosos “viajes” al médico sucede algo más, parece que hay posibilidad de que tenga la placenta previa, el médico nos dice que de momento no nos preocupemos, solo hay que tenerla monitoreada, es probable que al final del embarazo tome su lugar.

Pero ¿y qué es la placenta previa? en resumen es cuando la placenta está más abajo de lo normal en el útero, las implicaciones que puede tener si no llega a subir son riesgos de sangrado, preeclampsia, que el parto sea por cesárea, etc.

¡Ah! casi lo olvidaba, también apareció que tenía hipoperfusión placentaria y eso más o menos es que hay menos presión arterial hacia la placenta; conforme el embarazo aumente y los requerimientos del feto crezcan puede llegar ser un problema porque no cubriría las necesidades vitales del bebé. Esto ya se estaba pareciendo como a las plagas de Egipto.

Nada que hacer, solo toca disfrutar esta calma relativa que tenemos y esperar que no se complique en el futuro, ya aprendimos que esto del embarazo hay que llevarlo día a día, no sirve de mucho pensar en lo que va a pasar. En este primer trimestre ya supimos lo duro que puede ser enfrentar una situación como esta.

Al poco tiempo pasó lo que no queríamos, un sangrado, de inmediato al médico, un ultrasonido para ver como va todo, efectivamente es la placenta que está empezando a sangrar, nuevamente incapacidad laboral y reposo, no tan estricto como la primera vez, pero está prohibido hacer cualquier actividad que implique fuerza.

El médico obstetra que nos acompaña es muy tranquilo, a la hora de expresarse, nos da seguridad para lo que viene, esa paz es la que necesitamos en este momento.

Nuevamente la espera, que difícil luchar contra ella…

Cuando te levantes por la mañana, piensa en el precioso privilegio de estar vivo, respirar, pensar, disfrutar y amar. Marco Aurelio

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