La vida

Pasa el tiempo, se ven médicos corriendo del otro lado de la puerta, la preocupación aumenta.

Antes de entrar a cirugía una doctora se me acercó y dijo: “no se asuste si ve salir al bebé entubado”. Sólo pensaba que ambos salieran bien de toda esta situación, todo está en manos de Dios.

Ya no quedan familiares esperando, solo estoy yo, el pasillo se ve más amplio y tiene un aspecto salido de película de terror, tan solitario, tan frío. De pronto veo movimiento, logro ver a la misma doctora que habló conmigo sobre el posible estado del bebé, viene junto a ella un joven asistente empujando una caja transparente. Sí, es una incubadora, mi corazón late rápido. Me voy acercando a la puerta por donde ella debería salir, tenía la certeza que en esa caja traían a…

La puerta se abre, la mujer esboza una sonrisa en su rostro y dice “venga”, me acerco lentamente como perro nervioso, como quién no quiere ver la cosa pero su ansiedad lo empuja a ir hacia adelante; por fin, estoy frente a la imponente caja transparente, adentro hay mantas de color blanco y en el centro de ella hay algo diferente, algo distinto a todo lo que se podía ver en aquel espacio vacío y frío, era la vida, era mi bebé.

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