Mis pollitos

Estoy a la espera de noticias de mi esposa, empiezo a preocuparme por su salud. Había sangrando mucho los últimos días y su situación era de alto riesgo.

En eso se aproxima una mujer, es la misma que hacía un rato me preguntó si andaba pañales,– ¿cómo está mi esposa? – pregunté, –está bien, estamos esperando que le pase el efecto de la anestesia– me respondió.

Eso me tranquiliza, sin embargo, estoy ansioso por verla nuevamente.

Tic tac, tic tac, avanza reloj, ya ha pasado mucho tiempo, más del doble para ser exactos… la ansiedad sigue en aumento, no se si estar de pie o sentando.

Al cabo de un rato más, veo movimiento. Una persona viene empujando una camilla.

Por fin, es ella. A penas y puede hablar está muy fría y pálida. Lo primero que me pregunta es sobre el bebé, la tranquilizo diciéndole que está bien, respirando por él mismo.

Al oír esas palabras y a pesar de la sedación su cara se ilumina con una leve sonrisa.

Me quedo con ella lo que resta de la tarde, ya tengo a mis pollitos de regreso, aunque se que todavía falta camino que recorrer.

Publicado por

Alvaro

Padre primerizo, enamorado de la vida, de mi familia, de la música, feliz con los milagros que nos ofrece un nuevo amanecer

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